A veces hay que releer para olvidar, ausentarse para no desaparecer, desatarse para anclarse a la vida. A veces hay que escuchar cuentos para entender la realidad, buscar la llamita inmaterial para no quemarse en esta tierra, dejar la costumbre para volver a lo íntimamente sabido.
A veces hay que deshabitarnos para llegar a casa.
A veces hay que sacarles del corazón para que el amor no muera.