Buenas, yo venía a machacarme.
Venía a decirme a mí misma y al mundo que hay que ver, que estoy teniendo mogollón de pistas de por dónde ha de ir mi vida, a qué velocidad debo ir y cuál ha de ser mi meta y voy yo y me resisto.
Venía a decirme que no lo estoy haciendo correctamente, una vez más, y ya he perdido la cuenta. Que es que me distraigo, que lleno mi cuerpo y mi mente de estímulos y eso no hay corazón ni barriga que lo resista y que qué poco nivel, Maribel.
Entonces, cuando estaba a punto de empezar con las endechas, he decidido que, esta vez, no. Esta vez voy a decirme lo que hubiese querido escuchar siempre y lo que hubiese querido ser capaz de decir a quien lo necesitara:
-Que tenga paciencia porque estoy trabajando y eso dará fruto.
-Que tenga paciencia porque mis tiempos son los míos y no tengo ninguna obligación de agradar a nadie o influir en su opinión sobre mí.
-Que me quiera, me respete y me acepte y ya, luego, mejore aquello en lo que puedo mejorar.
Así que, nada. Vine a machacarme pero salgo en mi defensa.
Prometo ser valiente, pero también paciente.

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